Un día como hoy 11 de noviembre, hace 27 años, de la muerte de un sencillo hijo de un minero del carbón, Sebastián Acevedo Becerra, un modesto trabajador de la construcción de la ciudad de Coronel que, desesperado ante la detención ilegal y tortura de sus hijos María Candelaria y Galo Fernando, por parte de los aparatos represivos de Pinochet, y en señal de protesta ante la negativa de la Dictadura a informar sobre el paradero de ambos jóvenes, se quemó a lo bonzo frente a la Catedral de Concepción, clamando a viva voz para que la CNI (Central Nacional de Informaciones) los devolviera intactos o a lo menos vivos.
Esta inmolación conmovió al mundo, sus hijos fueron liberados. En homenaje a este hombre, se creo el «Movimiento Contra la Tortura Sebastian Acevedo», en Santiago y luego en Concepción, conformado por personas de diverso pensamiento político y religioso.
Hoy vivimos un momento histórico distinto, pero sin duda por nuestr@s jóvenes, es el deber de cada trabajad@r de derechos humanos, ganar la batalla al olvido, simplemente recordando a Sebastián y dónde esté le hagamos sentir que su sacrificio no fue en vano, con este acto de amor y valentía no solo salvó a sus hijos, también nos regaló un ejemplo de heroismo, entregando su vida a cambio de la de sus hijos.
Coordinadora Memoria y Derechos Humanos Los Ríos





