La familia de Diego Medina Calfual hace llegar la siguiente declaración a la opinión pública nacional e internacional:
Al cumplirse 1 año de su inesperada desaparición y muerte en extrañas circunstancias, hechos que aún no han sido esclarecidos:
1.- El 28 de agosto de 2025 se presentó en el Juzgado de Letras y Garantía de Panguipulli una querella en contra de todos quienes resulten responsables por la desaparición y muerte de Diego. Esta acción fue interpuesta por nuestro abogado, Rodrigo Pizarro, quien solicitó una serie de diligencias para lograr esclarecer su fallecimiento.
2.- Informamos que, con fecha 15 de marzo de 2026, en una reunión sostenida entre nuestro abogado y el fiscal de Panguipulli, Marcelo Leal, se revisó la carpeta de investigación, resultando sin antecedentes relevantes. A juicio de esta familia, la investigación penal se encuentra paralizada, faltando el resultado del peritaje realizado en el río Mañío en el mes de julio de 2024, lugar donde Diego fue encontrado sin vida después de 10 días desaparecido. Esta diligencia está a cargo del funcionario de la PDI, Oscar Berrocal, además de faltar otros antecedentes relevantes y los informes periciales pendientes por parte del Servicio Médico Legal (SML).
3.- Denunciamos públicamente que, desde la fecha de presentación de la querella, no hay ningún avance significativo en el caso. Es más, no vemos ningún interés por parte de la Fiscalía Local de Panguipulli y la Brigada de Criminalística de la PDI de Valdivia para investigar y dar respuestas a nuestra legítima demanda, toda vez que a la fecha ni siquiera se ha citado a declarar a la madre de Diego ni a ningún familiar directo.
4.- Existen diligencias fundamentales solicitadas como parte querellante de las que, simplemente, no hay ningún tipo de resultados.
5.- Denunciamos un evidente sesgo racista y clasista hacia nosotros como familia por parte de la Fiscalía Local de Panguipulli, de la Brigada de Criminalística de la PDI de Valdivia y del funcionario a cargo de la investigación.
6.- Exigimos respuestas y celeridad en la investigación mediante el cambio inmediato del funcionario a cargo de la PDI, debido a la evidente falta de competencia y compromisos demostrados hasta la fecha.
Alertamos a la comunidad que el caso de Diego no es un hecho aislado. Hacemos notar con profunda preocupación el caso posterior de “Beto” Vásquez, otro joven desaparecido en la zona que aún no ha sido encontrado. Esto demuestra de manera categórica que las instituciones locales no son capaces de investigar ni de otorgar seguridad y justicia a los habitantes de nuestra comuna.
Como familia sabemos que en la muerte de nuestro Diego hubo participación de terceras personas. Es por ello que, una vez más, hacemos un fuerte llamado a quienes nos han entregado información de forma confidencial a perder el miedo. A quienes saben lo que sucedió, les pedimos no ser cómplices de un asesinato con su silencio y hablar donde corresponda; fue la vida de un joven la que arrebataron, y junto a él, destruyeron nuestras vidas. ¡No nos cansaremos HASTA QUE LA VERDAD SALGA A LA LUZ Y SE HAGA JUSTICIA!
¡Que hacer desaparecer y asesinar personas no se haga costumbre en Panguipulli!




