En mayo de este año Pablo Valverde firmó contrato de obra con la empresa Isometrika, que lo destinó a la ampliación de baños y duchas en la planta principal de producción de Colun, ubicada en La Unión. Aunque se veía como una faena sin mayores riesgos, fue la más accidentada en su carrera laboral. El primer accidente se produjo cuando un vehículo enganchó un cable de alta tensión y lo presionó ante un silo de leche, dejándole dolores de espalda y en el brazo derecho, lo que quedó constatado por la Mutual de Seguridad.
Pero las lluvias habituales en el sur le ocasionaron otro accidente. “Les dije a mis jefes que las condiciones climáticas no estaban, pero me dijeron que estaban apurados, que había otros maestros que venían avanzando en sus labores”, recuerda. Los mismos jefes de prevención les pidieron que no realizara labores en altura, pero su supervisor, presionado por los profesionales de Colun, le exigió continuar las tareas. “Comencé a hacer las perforaciones en altura sobre el muro, cuando se larga a llover torrencialmente. Toda la descarga de agua me cae sobre la máquina y me dio un golpe de corriente”, asegura Valverde. En esta ocasión, la empresa rechazó llevarlo a la Mutual de Seguridad, limitándose a mandarlo de reposo a su casa.
Valverde denunció el episodio a la Inspección del Trabajo. “Me dijeron que tenían 30 días hábiles para hacer una visita, ¿van a esperar que se muera una persona para hacer algo?”, aseveró. No obstante, este hecho le ocasionó su despido de Isometrika, bajo el argumento de que su contrato había concluido, pero no las faenas por las que fue reclutado. “Me atendí en la Clínica Alemana de Valdivia y me dijeron que el golpe eléctrico me generó un infarto”, señala.
Ahora Pablo Valverde está en proceso de seguir acciones legales para lograr que sus derechos laborales se respeten.




