Estudiantes del Liceo Politécnico Pesquero de Mehuín participaron en inédita iniciativa de restauración

● “Lo que más valoro es el conocimiento y la disciplina que adquirí”, comenta Matías Hernández, estudiante en práctica del establecimiento.

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Gracias al trabajo de meses monitoreando y cuidando cada etapa del proceso, en el centro de cultivo del Liceo Politécnico de Mehuín, los estudiantes y docentes involucrados, lograron obtener más de un millón de semillas de choro zapato destinados a repoblar el banco natural del río Huellelhue. Este hito es parte de un trabajo conjunto entre el establecimiento educacional y el Centro de Pesca Sustentable, en el marco del Proyecto GEF Incentivos Económicos para la Conservación, que busca recuperar la disponibilidad de este recurso en Caleta Huellelhue y apoyar a la comunidad en su proyección hacia una comercialización sustentable.

El director del Centro de Pesca Sustentable, Miguel Espíndola, explicó que “gracias al compromiso del Liceo —especialmente de Fabiola, jefa de Producción, y de los practicantes como Martina y Matías— con la asesoría del Centro de Innovación Acuícola AquaPacífico, hemos logrado avanzar en una de las etapas más críticas del proceso de repoblamiento, lo que nos tiene muy contentos”.

Robert Leiva, director del Liceo, destacó la importancia de esta experiencia para la formación de los estudiantes, en especial por el apoyo en logística y la inyección de recursos para la infraestructura. “Lo más importante es lo que siempre decimos, el aprender haciendo. En este caso los estudiantes van a salir de cuarto medio con la experiencia necesaria incluso para trabajar en esta área”.

Se trata de una especie clave para el ecosistema del Área de Conservación de Múltiples Usos Lafken Mapu Lahual y de alto valor para las economías locales. Y que implicó desarrollar un trabajo en estanques y recipientes cuidadosamente controlados, que contenían miles de diminutas semillas, apenas perceptibles en sus primeras etapas, las que fueron creciendo día a día bajo la supervisión de estudiantes, sumiendo turnos, registrando cambios y ajustando las condiciones para asegurar su desarrollo.

Del río al centro de cultivo

Tras el apoyo de buzos y embarcaciones locales, en diciembre de 2025 se recolectaron 50 ejemplares adultos de choro zapato desde el río Huellelhue. Para su traslado fueron acondicionados en cajas de plumavit, utilizando esponjas humedecidas con agua del río y bolsas refrigerantes para mantener las condiciones ideales y que pudieran soportar más de 4 horas por complejos caminos rurales que separan la Caleta Huellelhue, en la Región de Los Lagos, de Mehuín, en la Región de Los Ríos

Al llegar al Liceo Politécnico Pesquero de Mehuín el equipo del centro de cultivo del establecimiento estaba esperando con todo lo necesario para comenzar el proceso; llevaban semanas produciendo las microalgas que serían utilizadas para su alimentación y estudiando cómo sería el proceso de cultivo. “Al principio fue un poco estresante, pero supimos manejar la situación y terminar el proceso. Lo mejor de la experiencia fue el conocimiento y la disciplina que adquirí, porque tenía que ser responsable, llegar a la hora y cumplir con las cosas que se tenían que lograr diariamente”, indicó Matías Hernández, estudiante en práctica del Liceo.

De vuelta al Río Huellelhue

Después de varios intentos y ajustes en el proceso, el equipo finalmente comenzó a ver resultados: las semillas de choro zapato crecían y se desarrollaban conforme a lo esperado. Lo que al inicio solo se podía observar a través de un microscopio se hizo visible al ojo humano y, luego de casi cuatro meses de cuidado constante, estaban listas para regresar a su origen y continuar su desarrollo en su entorno natural.

Para Raúl Romero, buzo de Huellelhue que participó directamente en la siembra, cerrando así un proceso que conecta el trabajo en el centro de cultivo con la recuperación del ecosistema en su origen, este hito representa un avance concreto en un objetivo que llevan años impulsando en la caleta: “sabemos que esto es una apuesta y ver estos resultados positivos nos mantiene muy entusiasmados, porque el choro zapato es un recurso emblemático para nosotros. Esperamos que sea un éxito y que nos permita generar ingresos trabajando de manera responsable y sustentable en el futuro”.

Al respecto, Miguel Espíndola señaló: “Este es un logro que, más que del proyecto, es de la comunidad de Huellelhue. Desde el año 2019 tomaron una decisión muy potente: dejar de extraer y cuidar el banco de choro zapato y eso ha tenido resultados muy concretos. Por ejemplo, la abundancia del recurso prácticamente se triplicó en el periodo entre 2015 y 2026”. Además, agregó: “además de una recuperación ecológica, esto también es una señal muy clara de que cuando las comunidades lideran los procesos de cuidado, los resultados llegan, y se abre la posibilidad de recuperar un uso sostenible y con valor local de este recurso”.

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