Costo de la vida y desempleo: la tensión que sienten las familias de Los Ríos

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En Los Ríos hay dos preocupaciones que se repiten cuando converso con las familias en terreno: encontrar trabajo y poder llegar a fin de mes. El problema es que muchas veces ambas no avanzan al mismo ritmo.

Hay personas que consiguen empleo, pero sienten que el sueldo no alcanza. Otras no encuentran trabajo estable y viven con la incertidumbre de cómo sostener su hogar. En ambos casos, la sensación es la misma: vivir se ha vuelto más difícil.

El costo de la vida no se refleja solo en cifras. Se siente en el supermercado, el transporte, la salud y los servicios básicos, pero también en las brechas territoriales. No es lo mismo vivir en una ciudad con acceso a servicios que en sectores rurales, donde todo implica más tiempo, más traslados y mayores costos.

Al mismo tiempo, el desempleo y la informalidad siguen afectando a muchas familias, especialmente a jóvenes y mujeres que buscan estabilidad laboral. Cuando el empleo no alcanza y el costo de vivir continúa subiendo, la incertidumbre pasa a formar parte de la vida cotidiana.

Como Consejera Regional, creo que este no es solo un problema económico, sino un desafío para toda la región, especialmente para las autoridades e instituciones encargadas de desarrollar políticas públicas, que permitan apoyar el fomento, los emprendimientos y avanzar hacia un desarrollo sostenible. No basta con generar empleo si ese trabajo no permite vivir con dignidad, ni con crecer si ese crecimiento no mejora la calidad de vida.

La inversión pública regional debe impulsar el empleo local, fortalecer el emprendimiento, mejorar la conectividad y reducir las brechas territoriales que encarecen la vida en los sectores más aislados.

Los Ríos tiene talento, esfuerzo y potencial productivo. El desafío es que ese potencial se traduzca en oportunidades reales para que trabajar en la región permita vivir mejor.


Por Carolina Fabres Ulloa
Consejera Regional de Los Ríos 

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