Con un ciclo de formación dirigido al equipo educativo comenzó en la sala cuna y jardín infantil “Pequeños Abracitos” de Máfil el proyecto “Cultivando Participación: niñez activa en el cuidado del medio ambiente a través de la gestión de residuos orgánicos”, iniciativa impulsada por el Centro de Familias y financiada por el Fondo de Fortalecimiento de las Organizaciones de Interés Público (FFOIP) 2026 del Ministerio Secretaría General de Gobierno (Segegob).
Esta primera etapa contó con la colaboración de profesionales de la Oficina Local de la Niñez (OLN) de Máfil, la Consultora Grupo Educativo y la Seremi del Medio Ambiente de Los Ríos, quienes participaron en el proceso formativo destinado a fortalecer las capacidades del equipo educativo para abordar la temática medioambiental desde una perspectiva pedagógica. A ello se sumó el trabajo de las familias, que colaboraron en la preparación y habilitación de los espacios donde se desarrollará el proyecto.
La iniciativa contempla la implementación de cuatro estaciones de juego y aprendizaje que consideran un invernadero, una compostera, un vivero y un espacio de jardinería. En estos lugares, niñas y niños podrán vivenciar y ser protagonistas de experiencias vinculadas con el cuidado del entorno, la sostenibilidad y la gestión de residuos orgánicos.
De esta manera, el proyecto tiene como propósito fortalecer las prácticas pedagógicas medioambientales que ya desarrolla la unidad educativa y generar nuevas oportunidades de aprendizaje y participación desde la primera infancia, dado que la propuesta apunta a que niñas y niños se involucren activamente en el cuidado de su entorno y en actividades de ciudadanía relacionadas con el territorio.
En esa línea, la encargada de la unidad educativa, Andrea Jara, señaló que “la propuesta busca potenciar el ejercicio de una ciudadanía vivida desde la primera infancia, ya que viene a generar oportunidades para que las niñeces participen activamente, en acciones que trasciendan a este espacio que es nuestra unidad educativa, y en ese sentido nosotras como equipo proyectamos compartir, ya sea los cultivos, las plantas y obviamente los aprendizajes desarrollados en estas cuatro estaciones con grupos específicos de la comunidad, como por ejemplo un hogar del adulto mayor que tenemos acá cerca. Lo otro que buscamos también es construir un espacio abierto al territorio que pueda recibir a otros establecimientos, compartir las experiencias, las prácticas medioambientales que se desarrollan, favoreciendo el aprendizaje colectivo y por supuesto la participación de la comunidad”, sostuvo la profesional.
Postulación y adjudicación del proyecto
La postulación al FFOIP fue liderada por el Centro de Familias del jardín infantil durante abril de este año, en el marco de la convocatoria del Ministerio Secretaría General de Gobierno, que cada año financia iniciativas locales, regionales y nacionales orientadas a fomentar la participación ciudadana y fortalecer a las organizaciones sociales.
En la región, fueron 31 las organizaciones beneficiadas con este fondo, entre ellas dos centros de familias de jardines infantiles de JUNJI: “Pequeños Abracitos”, de Máfil, y “Raíces de mi Pueblo”, de Paillaco.
En el caso de “Pequeños Abracitos”, la adjudicación significó un financiamiento cercano a los $2.500.000, recursos que permitieron adquirir una compostera, un invernadero y jardineras, además de otros materiales destinados a potenciar las experiencias que desarrollan niñas y niños en los espacios de aprendizaje habilitados al aire libre.
La presidenta del Centro de Familias del jardín infantil, Patricia Soferrey, explicó que la iniciativa surgió de la necesidad de realizar mejoras y adquirir nuevos implementos que permitieran potenciar el trabajo que ya se desarrollaba en la unidad educativa.
La apoderada agregó que la principal motivación fue “la importancia que tiene el jardín en todas estas actividades, porque es de ahí donde se llevan todas las cosas a las casas, de ahí aprendemos las familias, a través de los niños, la primera infancia es la que marca todo y es lo que hemos visto en todos los talleres que se han hecho. Es en la primera infancia donde nace todo, porque los niños llevan estas prácticas a las casas, los padres reciclan, buscan tapitas, y también trabajan con las plantas. A los niños les gusta el trabajo a través de la tierra, entonces eso ayuda a que las familias también se incentiven y se decidan a hacer sus propios compostajes en la casa”.




