El funcionario de Carabineros resultó gravemente herido por un disparo en la cabeza durante un operativo policial y permaneció varios días internado en riesgo vital en el Hospital de Puerto Montt. Diversos medios nacionales dieron cobertura al caso durante marzo, en medio de versiones contradictorias sobre su estado de salud y posterior fallecimiento.
De acuerdo con antecedentes revelados en la investigación y difundidos recientemente por medios regionales, uno de los elementos que más ha llamado la atención de la Fiscalía corresponde al origen del llamado al 133 que motivó el procedimiento policial. Según las diligencias realizadas, la llamada denunciando a personas consumiendo alcohol en la vía pública habría provenido de un teléfono asociado al propio sargento Javier Figueroa.
Las pericias realizadas al aparato telefónico también establecieron que el equipo se encontraba guardado al interior de la mochila del funcionario y que no tenía chip al momento de ser revisado, situación que forma parte de las interrogantes que aún intenta esclarecer el Ministerio Público.
En paralelo, las diligencias desarrolladas por la PDI y el OS-9 de Carabineros no han logrado acreditar, hasta ahora, la participación de terceros en los hechos. Asimismo, los peritajes balísticos determinaron que el proyectil correspondía al arma de servicio del propio funcionario policial.
Otro antecedente conocido durante la investigación indica que los análisis de ADN realizados al carabinero que acompañaba a Figueroa durante aquella madrugada descartaron preliminarmente su participación directa en el hecho.
La familia del funcionario habría mantenido reuniones recientes con la Fiscalía, aunque hasta el momento no ha entregado declaraciones públicas respecto del avance de la causa.
El caso sigue siendo investigado por el Ministerio Público, mientras continúan las diligencias destinadas a reconstruir con precisión lo ocurrido aquella madrugada en Puerto Varas.




